La Catedral de Valencia comenzó a construirse en el año 1262 en estilo gótico. El 21 de mayo de 1462, una bengala despedida por la “palometa” que representaba el Espíritu Santo descendiendo desde lo alto del cimborrio prendió en los paños que enmarcaba el precioso retablo de madera y plata, perdiéndose toda la decoración del ábside y las pinturas al fresco de su bóveda. Diversos intentos de restauración fracasaron.
El 9 de octubre de 2003, el M. H. Presidente de la C. A. Valenciana, D. Francisco Camps, expresó su deseo de que se restaurase la Capilla Mayor, que no se había podido tocar en la preparación de “La Luz de las imágenes”.
Tras la presentación por el Cabildo de un plan de actuación y de una solicitud de la misma, en mayo de 2004 comenzó la obra de restauración de la decoración barroca del ábside de la catedral, encomendándose la gestión de la misma a la Fundación “La luz de las imágenes”.
Esta obra que debió ser una de las maravillas del primer Renacimiento, desapareció en el siglo XVII, cuando en el año 1674 el Arzobispo D. Luís Alonso de los Cameros, deseando que luciera más el retablo de plata que adornaba el altar, pensó restaurar toda la capilla, y al efecto comunicó su idea al Cabildo, que la aprobó de buen grado. Se encargó de la obra Juan Pérez Castiel, arquitecto afamado y de rica imaginación. La nueva obra, realizada en estilo barroco, duró siete años, once meses y diez días, y se dio por terminada el 28 de Mayo de 1682.